Llevás un par de meses jugando dos mesas y te va bien. Un día abrís una tercera, después una cuarta, y la sesión se siente productiva: más manos, más acción, menos tiempo mirando cómo otros piensan. A fin de mes las manos jugadas se duplicaron y el resultado no. Ahí empieza la pregunta, y la respuesta honesta es incómoda: el número correcto de mesas casi nunca es el que aguantás, sino el que podés jugar sin cambiar de jugador.

Lo que realmente pasa cuando sumás una mesa

La idea intuitiva es que jugar cuatro mesas es jugar dos mesas dos veces. No lo es. Lo que hacés al sumar mesas no es repetir el mismo juego, es cambiar el tipo de decisiones que sos capaz de tomar.

Con pocas mesas tenés tiempo muerto, y el tiempo muerto es donde pasa todo lo importante: mirás manos que no jugás, armás lecturas de los regulares, notás que el de la ciega grande foldea demasiado, te acordás de que ese mismo tipo te hizo un check-raise raro hace veinte minutos. Con muchas mesas ese tiempo desaparece. No es que decidas peor bajo presión: es que decidís con menos información, porque la información que usabas la juntabas justamente en los ratos en que no te tocaba actuar.

El juego se vuelve una tabla

Cuando el tiempo alcanza justo, el cerebro busca atajos, y los atajos en póker tienen nombre: jugar por rangos por defecto sin ajustar al rival, foldear en los spots dudosos porque pensar cuesta, pagar en los spots dudosos porque foldear da culpa. Todo eso es coherente y todo eso es exactamente lo que un jugador sólido explota.

Lo que perdés primero no son las manos grandes. Las manos obvias las jugás bien con sueño y con fiebre. Lo que perdés son los márgenes: el river donde había un value bet fino, el spot donde el tamaño correcto era distinto al de siempre, la mano marginal contra un rival específico al que le podías hacer algo específico. Ese es el dinero del que vive un ganador, y es el primero que se va.

Por qué igual parece que funciona

Y sin embargo mucha gente suma mesas y ve el resultado subir. Hay dos razones y ninguna contradice lo anterior.

La primera es el rakeback y los programas de recompensas. Más manos es más rake generado, y eso se devuelve en forma de puntos, niveles o devolución directa. Parte del ingreso extra de multitablear no viene del póker, viene de la sala. No está mal aprovecharlo, pero conviene saber qué parte de tu resultado es juego y qué parte es volumen premiado.

La segunda es que si tu winrate sigue siendo positivo aunque baje, más manos siguen siendo más plata. Jugar peor y ganar más al mismo tiempo es perfectamente posible. El problema aparece cuando el winrate cruza el cero y vos seguís midiendo el resultado en manos jugadas en vez de en plata ganada.

La varianza también se multiplica

Hay un efecto del que se habla menos. Más mesas es más manos por hora, y más manos por hora es más movimiento en el corto plazo. Las rachas buenas se sienten enormes y las malas se sienten insoportables, porque todo pasa comprimido en menos tiempo real.

Eso tiene consecuencias prácticas: un downswing de la misma magnitud estadística te llega en dos sesiones en vez de en dos semanas, y la reacción emocional a perder cuatro botes grandes en diez minutos no es la misma que a perderlos repartidos en varios días. Multitablear no genera tilt por sí solo, pero acorta muchísimo la distancia entre una mala racha y una mala decisión.

Cómo encontrar tu número de verdad

No hay un número universal, pero sí hay una forma razonable de encontrar el tuyo:

  • Anotá con cuántas mesas jugaste cada sesión. Sin ese dato no estás midiendo nada, estás recordando.
  • Compará tu winrate por cantidad de mesas, no tu resultado total. El resultado total siempre va a favorecer al volumen.
  • Dale tiempo antes de sacar conclusiones. Unas pocas sesiones no distinguen un cambio real de una racha.
  • Prestá atención a una señal concreta: cuántas veces por sesión se te acaba el tiempo del reloj. Si pasa seguido, ya estás por encima de tu número.
  • Fijate si te acordás de los rivales al terminar. Si no podés nombrar a nadie de la sesión, no estabas jugando contra personas, estabas jugando contra una tabla.

El orden que conviene

El error de secuencia es subir mesas para compensar un límite que no te está saliendo. Es tentador: si el límite es duro, más volumen parece la salida. En la práctica estás sumando cantidad a un juego que todavía no rinde, y el resultado es perder más rápido.

Lo que funciona es al revés. Primero el juego, con pocas mesas y atención sobrante. Después, cuando estás cómodo y ganás con margen, agregás una mesa y medís. Si el winrate aguanta, agregás otra. Cuando se cae, bajás una y te quedás ahí. El número que encontrás así suele ser bastante más chico que el que aguantás sin equivocarte de botón, y esa diferencia es justamente el punto.

Y hay una excepción que vale la pena decir: si jugás por diversión y el volumen te entretiene más que el análisis, jugá las mesas que quieras. Nada de esto aplica si el objetivo no es maximizar. La trampa no es multitablear, es multitablear creyendo que estás haciendo lo óptimo cuando en realidad estás pagando con winrate una comodidad que nunca calculaste.

Sigue leyendo

Si este tema te interesa, aquí profundizamos: cash game vs torneos y por qué la posición gana botes. Para más poker en español e inglés, síguenos en Facebook.